Empresa, familia y sociedad

Hace unos días leí un interesante post de Enrique de la Rica en el que nos habla de cómo una empresa se ve enormemente afectada por las dificultades de conciliación de la vida laboral, familiar y personal de sus empleados. Y es que los problemas de uno de estos ámbitos afectan directamente a los otros dos.

De ahí la cada vez menor importancia de la retribución monetaria como criterio de selección a la hora de elegir un trabajo, en beneficio de otros factores que permitan conciliar trabajo, familia y desarrollo personal. Algo que una empresa tiene que tener en cuenta si desea contar con una plantilla de calidad.

Para ello el primer tema a abordar por la empresa debe ser el establecimiento de políticas de flexibilidad tanto temporal como espacial. Desgraciadamente en España aún nos queda mucho camino por recorrer en cuanto a la flexibilidad horaria en el mundo de la empresa, sobre todo en las PYMES donde trabajar muchas horas es señal de compromiso con la empresa y donde él que prácticamente vive en la empresa es el ejemplo a seguir. Y no señores no, el quedarnos más horas a trabajar después de la hora de salida (salvo en casos puntuales) sólo puede indicar que algo falla. O bien no hacemos bien nuestro trabajo y necesitamos más tiempo, o bien se requiere más personal para hacer ese trabajo. Luego, también tenemos la picaresca española de los trabajadores que se tiran todo el día sin hacer ni el huevo y se ponen a trabajar una vez terminada su jornada para quedar bien delante del jefe. Menos mal que afortunadamente, poco a poco, se tiende a posturas opuestas, no mirando tan bien al trabajador que no sale a penas de la empresa. Y vemos como hay empresas en las que se aplican iniciativas de “luces apagadas” y cosas por el estilo al finalizar la jornada laboral.

Entre las medidas de flexibilidad temporal podemos encontrar: horario laboral flexible y no rígido como en la mayoría de las empresas; posibilidad de trabajo a tiempo parcial; empleos compartidos, esto es, dos personas ocupando el mismo puesto de trabajo durante media jornada; semana laboral comprimida; banco de tiempo, o lo que es lo mismo poder intercambiar sueldo por tiempo libre.

En cuanto a la flexibilidad espacial, aún nos queda más camino por recorrer, pero en un futuro no muy lejano (esperemos) el teletrabajo será una realidad, gracias al espectacular desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Entre las principales ventajas del teletrabajo podemos encontrar las siguientes (vía Evolucionario):

- Evita o reduce los tiempos de desplazamiento entre el hogar y el lugar de trabajo y su coste tanto económico como mental (estrés por tráfico, atascos, etc.).
- Facilita la flexibilidad horaria.
- Potencia la autonomía del trabajador.
- Ofrece mayores oportunidades a personas discapacitadas.
- Permite optar a profesionales que residan a miles de kilómetros de distancia.
- Reduce costes fijos en oficinas al requerir menos espacio físico.