SGAE Vs. Alasbarricadas.org

SGAE-Alasbarricadas Es el tema del día en la blogoesfera. Alasbarricadas.org, un foro abierto, horizontal y anónimo, acaba de ser condenado por comentarios en su foro, según dictamina la sentencia del juicio por la demanda interpuesta por Ramoncín por unos comentarios (más bien insultos) dejados en susodicho foro y que Ramoncín encontraba ofensivos contra su honor. Sentecia que va a ser recurrida, pero que de prosperar nos llevaría a una situación preocupante para los responsables de cualquier blog o foro, ya que podrían ser condenados por comentarios de terceros.

Menos mal que la sentencia tiene algunas lagunas, como bien indican en Error500 y Consultor Anónimo y no creo que prospere. Pero me ha hecho mucha gracia la fábula que se ha sacado de la manga Enrique Dans, la cual transcribo a continuación tal cual:

“Érase una vez un señor llamado Ramoncito a quien le gustaba mucho cantar. Sin embargo, lo hacía tan rematadamente mal, que era extremadamente impopular en el vecindario: todos sus vecinos le tenían un odio atroz. Tanto es así que un día, un vecino, harto de los atroces berridos del impopular Ramoncito, tomó una pancarta, escribió en ella una frase, “Ramoncito es un sinvergüenza” pero, el muy ladino, la clavó en el jardín de otro vecino. Ramoncito, al ver la pancarta, montó en cólera, le hizo una foto, y se fue a buscar a un juez. Mientras, el vecino, al ver la pancarta, pensó que, por mal que cantase Ramoncito, no le parecía correcto albergar insultos de ningún tipo en su jardín, y la retiró. Sin embargo, llegó Ramoncito con el juez, e impuso al vecino una grave multa por difamación.

Al día siguiente, Ramoncito tuvo una idea: tomó una pancarta similar a la del día anterior, escribió en ella un idéntico mensaje, la puso de nuevo en el jardín del vecino, y volvió a personarse con el juez: esta vez, la multa tuvo una cuantía superior, en concepto de reincidencia y de duración prolongada, porque el vecino, tras la experiencia del día anterior, había decidido no retirar la pancarta. El vecino se quedó completamente confuso: ¿qué hacer en un caso así?

Con el tiempo, Ramoncito dejó de trabajar, y montó una sociedad de gestión para poner las pancartas y recaudar las multas que todos los vecinos, por tener jardín, le pagaban regularmente todos los días.

Moraleja: no importa que cantes mal. Todo es una cuestión de ser creativo en los modelos de negocio.”